El futuro de la mano de obra del mundo: ¿Está tu trabajo en peligro?



¿Miedo a que la tecnología se haga cargo de su industria y, por extensión, llegue el desempleo? No lo hagas. El advenimiento de la tecnología es una invitación para más trabajo, carreras satisfactorias y miembros productivos de la comunidad.

¿Miedo a que la tecnología se haga cargo de su industria y, por extensión, llegue el desempleo? No lo hagas. El advenimiento de la tecnología es una invitación para más trabajo, carreras satisfactorias y miembros productivos de la comunidad.

El progreso de la tecnología continúa sin disminución. La sorprendente tasa de crecimiento ha alimentado acalorados debates sobre las implicaciones en el futuro del trabajo y la naturaleza del trabajo. Hace una década, pocos habrían predicho que las categorías de trabajo como desarrollo de software, gerente de producto y marketing de buscadores podrían existir hoy. Un mundo de comidas impresas en 3D, electricidad libre, virtualmente, y un ilimitado poder computacional está en el horizonte.

¿Pero cuál es el costo de una revolución tecnológica? ¿Eliminará humanos de la ecuación? ¿Qué impacto tendrá en el ingreso de impuestos, la calidad de vida y la educación de nuestros hijos? Muchos se preocupan por que la innovación en la automatización actual, robótica y la inteligencia artificial puedan agobiar trastornos económicos de proporciones catastróficas y que el desempleo y la inanición abundaría. No hay nada de qué preocuparse; las economías se adaptan, empleos actuales serán destruidos, pero muchos más y mejores serán creados. El mundo será mejor para él mismo.

Tomemos un ejemplo del pasado, vamos a dar un paso atrás a 1800, en ese tiempo, la gran mayoría de la población era granjera y cuando la revolución industrial llegó, la gente temía que la nueva tecnología pudiera causar un masivo desempleo. Las ludditas empezaron a romper los telares automáticos que creían que les estaban quitando sus empleos. La ironía es que el número de tejedores se cuadruplicó entre 1830 y 1900. La cantidad de mano de obra requerida por yarda de tela cayó en 98%, ésto hizo que el paño fuera más barato e incrementara la demanda por él. La tecnología gradualmente cambió la naturaleza del trabajo de los tejedores y las habilidades requeridas para hacerlo, en lugar de sustituirlo por completo. En general, la tecnología es masivamente deflacionaria, conduce a precios radicalmente bajos, significativamente, incrementa la demanda y los nuevos trabajos para llenar esa demanda.

Al mismo tiempo, a medida que los trabajos se destruyen, nuevos e inesperadas categorías de trabajo aparecen, mientras 200 años atrás solo había un trabajo: granjero, un siglo después, apareció un segundo: empleado de fábricas y a medida que más trabajadores de fábricas entraron a la fuerza de trabajo, los trabajos de fábrica se fragmentaron, creando muchas más especialidades de trabajo y, por último, el avance de la economía. Más tarde, los trabajos de fábrica se desplazaron o fueron automatizados, originando nuevos trabajos de servicios. Ésta tendencia continuará con la creación de nuevos puestos de trabajo. Piensa en los trabajos que la gente hace hoy, muchos son repetitivos, rutinarios y, fundamentalmente, poco interesantes, muchos otros están, simplemente, juntando papel o sellando cauchos en vez de producir valor. ¡Es fantástico pensar en la idea de que éstos trabajos sean automatizados, liberando capital humano para un trabajo más interesante y productivo!

Así que pregúntate de nuevo, a medida que la sociedad continúa avanzando tecnológicamente, ¿está el mundo en riesgo de desempleo masivo y pobreza extrema? Absolutamente, no; muy por el contrario, estamos en vísperas de una revolución extraordinaria donde todos conoceremos la abundancia y donde la hambruna y la pobreza extrema serán una cosa del pasado. ¡Éste futuro no puede llegar aquí lo suficientemente rápido! 




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